‘Los israelíes deben entender que la respuesta a sus violaciones en la ciudad santa y la mezquita y santuarios de al-Aqsa no se detendrá en la resistencia de Gaza’, dijo.
En opinión de Nasrallah, Jerusalén significa una guerra regional, pues la Resistencia en pleno no se quedará de brazos cruzados si la urbe sagrada para cristianos, musulmanes y judíos está en grave y real peligro.
Hizbulah pudo intervenir en la batalla de 11 días entre el régimen sionista y la Resistencia palestina en la franja de Gaza, con un arsenal de misiles mucho más potentes que los de Hamas o la Jihad Islámica, pero permaneció al margen.
Durante varias jornadas acontecieron en Líbano manifestaciones masivas de solidaridad con Palestina a lo largo de la frontera con Israel e incluso ocurrieron intercambios de disparos entre ambas partes.
En cuanto al panorama nacional, Nasrallah pidió al presidente de la República, Michel Aoun, y al primer ministro designado, Saad Hariri, ponerse de acuerdo para la formación del gobierno, ‘la clave para resolver la crisis del país’, subrayó.
Hay consignas para la renuncia de Aoun, añadió, y otras para la de Hariri, pero en ningún caso derivarían en salidas correctas, puntualizó.
Ambas figuras debían reunirse día y noche hasta llegar a una solución o de lo contrario escuchar al titular del Parlamento, Nabih Berri, quien, por su posición, estatus político y experiencia personal, puede sugerir soluciones.
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