Las peticiones germanas para introducir requisitos más estrictos en la revisión de las reglas fiscales, como la reducción mínima de la deuda del 1,0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) anual, enfrentan este viernes a los 27.
Se trata del primer debate sobre la propuesta de la Comisión Europea (CE) para reformar un marco fiscal que, tras cuatro años congelado por la pandemia de la Covid-19, volverá a exigir una reducción del déficit público por debajo del 3,0 por ciento del PIB y una deuda pública por debajo del 60.
Para tal fin, Bruselas quiere otorgar un mayor poder a los gobiernos para decidir cómo cumplir estos objetivos, aunque exige un ajuste anual mínimo de déficit del 0,5 por ciento del PIB hasta llegar al tres, mientras que plantea una reducción gradual de la deuda a lo largo de cuatro años, prorrogable hasta siete.
El más crítico con el planteamiento de Berlín resultó el ministro francés del ramo, Bruno Le Maire, quien manifestó su rechazo a las normas automáticas y uniformes que defienden y a las que se refirió como único punto de desacuerdo en este primer acercamiento.
Los ministros reconocieron también la urgencia de encontrar un terreno común, ya que se pusieron el objetivo de llegar a un acuerdo antes de que acabe 2023, con la intención de que los trabajos legislativos culminen a tiempo para aplicar las nuevas reglas fiscales en 2025.
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