Figuras políticas locales alertaron sobre ese acuerdo con el gobierno iraquí que propició el retorno de esos elementos desde el campo de Al-Hawl, en una región siria controlada por el Pentágono, hasta el de Al-Jada, al sur de la ciudad de Mosul, en Iraq.
El representante de la bancada parlamentaria de Al-Fatah, Muhamad Karim, advirtió que dentro de ese grupo hay radicales que constituyen bombas de tiempo vivas, a las cuales recurre Washington para presionar.
Según el presidente del Comité de Regiones y Provincias del Parlamento iraquí, Shirvan Al-Dubardani, el campo sirio de Al-Hawl es un problema complicado de seguridad y amenaza con la estabilidad del país.
Al-Dubardani consideró que el traslado de esas familias causará una masiva protesta en Iraq.
‘Más de 30 mil personas en varias provincias iraquíes estarán bajo influencia de los extremistas radicados en el campamento sirio, una bomba de tiempo contra la nación’, anticipó.
agp/arc
















