El sondeo de la empresa Datum indica que el rechazo de la mandataria llegó a 77 por ciento, con una aprobación de 15 por ciento.
La opinión negativa se eleva a 92 por ciento en el sur del país, principal escenario de las grandes protestas desatadas después que, el 7 de diciembre de 2022, se convirtió en la sucesora del encarcelado y destituido presidente Pedro Castillo.
Las protestas se prolongaron hasta marzo pasado, con un elevado saldo de cerca de 70 muertes, en su gran mayoría civiles baleados durante manifestaciones, y organismos nacionales e internacionales y organizaciones sociales han denunciado graves violaciones de derechos humanos, cometidas por policías y militares.
Aquellos hechos son materia de investigaciones del Ministerio Público sin arrojar hasta ahora resultados y la gran mayoría de las regiones peruanas preparan una ola de protestas de nivel nacional de 10 días, desde el 19 de julio próximo.
Como en las anteriores manifestaciones de rechazo al Gobierno, las anunciadas demandan la renuncia de Boluarte, nuevas elecciones presidenciales y legislativas y una asamblea constituyente.
Sobre ese anuncio, el primer ministro Alberto Otárola, a quien una encuesta anterior señaló como el verdadero gobernante tras bastidores, solo dijo hoy que se trata de un movimiento de sectores radicales y que la Policía se encargará de controlar las protestas.
El vocero de la bancada del partido progresista Perú Libre, Flavio Cruz, criticó al Ejecutivo por no hacer planteamientos políticos ante la movilización y en vez de ello apelar a aprestos represivos.
En un reciente discurso, la presidenta Boluarte, ante los primeros anuncios de nuevas protestas, preguntó a los promotores “¿Cuántos muertos más quieren?”, lo cual dirigentes sociales y partidos opositores calificaron como una amenaza a la población.
Según Datum, la desaprobación a Boluarte alcanza el 85 por ciento en el centro del país, 78 por ciento en el norte, 76 por ciento en el oriente y 67 en Lima Metropolitana, esta última bastión electoral de fuerzas derechistas cuyo apoyo es decisivo para que la mandataria se mantenga en el Palacio de Gobierno.
La encuesta arrojó un resultado peor sobre el Parlamento de mayoría conservadora, pues registra 86 por ciento de desaprobación y solo nueve por ciento de aprobación.
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