Apenas la semana pasada, Mazzetti aseguraba que sería la última en vacunarse en la etapa inicial de inmunización del personal de salud de todo el país y que eso era lo correcto, porque ‘el último en abandonar el barco es el capitán’.
La exministra difundió un comunicado público en el que reconoce su culpa y argumenta que decidió inocularse el fármaco de Sinopharm, en enero pasado, por temor ante la virulencia de la segunda ola de contagios de Covid-19, ‘sin que ello justifique lo que he hecho’.
‘No haber reflexionado sobre mi actuar desde el punto de vista ético y las dudas que mi comportamiento podía generar es una responsabilidad que voy a sobrellevar siempre’, agrega.
Su reemplazante, Óscar Ugarte, se declaró a su vez ‘muy dolido’ porque en dos largas conversaciones sobre el tema, Mazzetti le ocultó que se había vacunado y que sabía que sus dos viceministros también lo habían hecho.
La ministra, además, negó conocer nada sobre el tema de las vacunas clandestinas, cuando compareció ante el Parlamento, al declarar sobre la revelación de que el expresidente Martín Vizcarra se había hecho vacunar, lo que desató el escándalo y la renuncia de Mazzetti y, por la misma causa, de la canciller, Elizabeth Astete.
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