Las fuerzas del orden recurrieron a gas lacrimógeno y cachiporras para dispersar a la multitud que tomó el lugar hasta la madrugada.
La manifestación exige rendición de cuentas sobre el desastre que dejó un saldo de más de 200 muertos, unos seis mil 500 heridos y destruyó las residencias de unas 300 mil personas, el 4 de agosto de 2020.
A solo unos días de su primer aniversario, la justicia libanesa no halló a culpable o responsable alguno y los familiares de las víctimas alegan que la interferencia política descarriló la investigación.
Fahmi rechazó una solicitud del juez encargado del caso, Tareb Bitar, para interrogar al jefe de la Seguridad General, Abbas Ibrahim.
‘Al impedir la comparecencia de Ibrahim, el ministro del Interior obstruye la justicia’, declaró Paul Najjar, quien perdió a su hija Alexandra de tres años por la detonación.
Bitar también demanda el levantamiento de inmunidad a tres exministros que pudieran arrojar luz sobre las razones del olvido durante años de las tres mil 760 toneladas de nitrato de amonio causantes del incidente.
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