Este país norafricano enfrenta una crítica situación, con las salas de cuidados intensivos llenas y los médicos abrumados por un rápido aumento de contagios y muertes, así como por la falta de suministro de oxígeno.
La decisión de Saied sucede a de que el primer ministro, Hichem Mechichi, despidiera al titular de Salud, Faouzi Mehdi, luego de un intercambio de acusaciones sobre su desempeño en la lucha contra la pandemia y la lentitud de la campaña de vacunación.
Mechichi acusó a Mehdi, un funcionario cercano a Saied, de tomar decisiones que llevaron a la aglomeración y al caos a los centros de inmunización.
El presidente, quien está en desacuerdo con Mechichi, afirmó que la violencia, el caos y el hacinamiento en esas dependencias lo orquestaron personas dentro del sistema político.
De ahí que el Departamento Militar de Salud se hará cargo de las labores relativas a la crisis sanitaria en el país, dijo en comentarios a la emisora Al Arabiya, tras una visita a una dependencia destinada a la vacunación
Europa y países árabes ayudaron en julio a este Estado con el envío de unas tres millones de dosis de vacunas y hospitales de campaña, cuando sufre una grave crisis financiera y reportó 18 mil muertes, así como más de 550 mil enfermos de la dolencia desde que comenzó la pandemia el pasado año.
Túnez reportó alrededor de solo 940 mil personas completamente vacunadas de un total de 11,6 millones de habitantes.
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