Al Kazemi logró así una de sus prioridades en la visita oficial a Washington que consistió en obtener una fecha fija para la salida de los soldados estadounidenses.
El convenio, sin embargo, contempla la permanencia de especialistas del Pentágono en labores de asesoramiento, inteligencia y entrenamiento con sus similares iraquíes.
‘Nuestro papel en Iraq será estar disponibles, continuar entrenando, asistiendo, ayudando y tratando contra el terrorismo a medida que surja, pero no vamos a estar, para fin de año, en un zona de combate’, apuntó Biden, según la televisora iraquí Al Sumaria.
Por el momento, hay unos dos mil 500 soldados estadounidenses en el país árabe que centran sus faenas en contrarrestar los restos de la banda extremista del autodenominado Estado Islámico.
Una coalición internacional liderada por Estados Unidos invadió y ocupó Iraq en marzo de 2003 con el pretexto de que el gobierno del presidente Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, las cuales nunca encontraron.
En 2011, bajo la presidencia de Barack Obama, Estados Unidos retiró sus militares, pero volvieron en 2014 a petición de Bagdad para contrarrestar el asedio del grupo terrorista que llegó a dominar un tercio del país.
Empero, pese a que el gobierno iraquí proclamó en diciembre de 2017 una victoria estratégica sobre los extremistas, el Pentágono mantuvo sus representantes.
A esa presencia la acompañaron diversas violaciones de soberanía, incluidos los asesinatos del general iraní Qassem Soleimani y del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular, Abu Mahdi al Mohandes, en enero de 2020.
Por ese motivo, el Parlamento adoptó una resolución que exigió el repliegue total de las fuerzas extranjeras de Iraq.
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