El ataque tuvo lugar en un caserío de comunidades negras, donde hombres desconocidos con armas de fuego dispararon contra las viviendas.
Aunque no hubo heridos más de 300 personas tuvieron que salir de forma forzada y refugiarse en el polideportivo municipal, donde reciben atención por parte de las autoridades de Santander de Quilichao, de acuerdo con varias fuentes, entre ellas Blu Radio.
Por otro lado, desde el miércoles 21 de julio, la población campesina comenzó el éxodo fundamentalmente hacia el casco urbano de Ituango, donde muchas de las familias, en medio de la pandemia de la Covid-19 pernoctan en el piso, sin suficientes alimentos ni elementos de aseo, ropas, entre otros artículos de primera necesidad.
Más de cuatro mil campesinos desplazados huyen atemorizados de la criminalidad de grupos paramilitares que se disputan los territorios en esa zona.
Ante este fenómeno por el aumento del desplazamiento forzado, ONU Derechos Humanos Colombia aseguró que le da seguimiento, con preocupación, a la grave situación en Ituango, que ha generado el desplazamiento masivo más grande de Antioquia este año.
La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU reveló en su más reciente informe que Colombia que, en el primer semestre del año, superó el número de víctimas de desplazamiento forzado masivo registrado en todo el 2020.
Según Naciones Unidas, el número total de afectados en este año asciende hasta la fecha a 44 mil 647 personas, y el departamento de Nariño es el de mayor número de víctimas 23 mil 558 personas obligadas a dejar sus viviendas.
Estudios indican que, contrariamente a lo que ocurre en muchos países donde los eventos de desplazamiento están asociados con hechos de guerra concretos, puntuales y específicos que se desarrollan en arcos de tiempo relativamente cortos e intensivos, en Colombia el desplazamiento es un eje de pervivencia histórica que atraviesa la vida nacional desde la fundación de la república hasta el presente.
Aunque el fenómeno afecta de mayor manera a los campesinos y a los pobres, toca a toda la escala social, refiere un análisis de Scripta Nova, revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.
‘La fragilidad de la Nación, unida a la virtualidad de los derechos y a la profunda debilidad de la democracia tiene efectos que producen cambios y reestructuraciones en las culturas locales y nacionales’, añade.
Al mismo tiempo, se intensifican las situaciones de exclusión e intolerencia que padecen los nuevos desplazados expulsados a las ciudades, agrega el texto.
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