Las autoridades adoptaron medidas rápidas para atenuar un enfrentamiento que podría conducir a una guerra entre musulmanes chiitas y sunitas.
Bajo los sucesos mortales de este domingo están tensiones históricas de las dos variantes islámicas en la localidad de Khalde, al sur de esta capital, donde ocurrió el tiroteo.
Tribus árabes sunitas se atribuyeron la responsabilidad en la acción mortal como venganza por un asesinato el año pasado de uno de sus integrantes.
El ataque tuvo como objetivo el funeral de Ali Chebli, miembro de Hizbulah, quien murió baleado el sábado último.
Una unidad especial del Ejército acometió una redada por la zona e identificó y detuvo a uno de los involucrados en el ataque.
Los dirigentes del Partido de Dios llamaron a la calma, pero con la demanda de que deben ser capturados los tiradores que utilizaron ametralladoras y lanzacohetes RPG 7 contra la caravana fúnebre.
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