En un comunicado, Mikati manifestó su respaldo a las familias de las víctimas, las cuales, a un año después de la tragedia, todavía reclaman castigo para los responsables.
Líbano está en peligro, suscribió, y solo podemos salvarlo con unidad y echar a un lado egoísmo e intereses personales.
Miqati demandó cooperación con el poder judicial para revelar la verdad y condenar a los culpables.
Con anterioridad, expresó que aspiraba a formar gobierno antes del 4 de agosto, pero fue imposible por las diferencias con el presidente de la República, Michel Aoun, apuntó.
Ambos están en desacuerdo con la distribución sectaria de los llamados Ministerios soberanos, a saber, Interior, Finanzas, Defensa y Relaciones Exteriores.
La explosión en el puerto capitalino catalizó la renuncia del ejecutivo encabezado por el ahora primer ministro interino, Hassan Diab, y desde entonces Líbano carece de un gabinete efectivo.
Los familiares de las víctimas y los ciudadanos en general culparon de la catástrofe a la negligencia, incompetencia y corrupción de la elite política gobernante.
Las iniciales averiguaciones comprobaron que los funcionarios conocían del mal cuidado de dos mil 750 toneladas de nitrato de amonio que al entrar en ignición por razones aun desconocidas generaron el mortal estallido.
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