Con seis millones de residentes, el país con costas al mar del Mediterráneo oriental se encuentra a punto de un total colapso financiero como resultado de la escasez de hidrocarburos.
Por ese motivo, la compañía estatal de electricidad, Electricité du Liban, solo cubre una o dos horas diarias de servicio.
‘Instalaciones como hospitales y centros de salud carecen de acceso a agua potable, lo que pone vidas en riesgo’, denunció Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef en Líbano.
Fore precisó que los afectados recurren a fuentes sin higiene alguna, habrá un aumento notorio de enfermedades transmitidas por el agua, anticipó.
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