Abu Shakra notificó que varios barcos con combustible en el puerto beirutí aliviarán la actual escasez, aunque llevará más de un día satisfacer las necesidades del mercado.
Con esas partidas, el directivo esperaba menos colas en las gasolineras como resultado de las cuales hay congestiones enormes de tráfico.
Sin embargo, explicó, la crisis de diésel disminuirá cuando haya menos presión sobre los generadores privados que ahora tratan de cubrir el déficit de la red nacional sin lograrlo.
La compañía estatal de electricidad, Electricité du Liban, solo ofrece una o dos horas de servicio al día.
En una reunión celebrada este martes, el primer ministro interino, Hassan Diab, sugirió un plan de vigilancia del mercado, chequeo de las cantidades y persecución contra quienes mediante especulación quieren obtener ganancias.
Prevista para septiembre la eliminación total de los subsidios a los combustibles, los analistas anticipan intentos de acumulación y ventas a precios descomunales.
De ahí, precisó el jefe interino del gobierno libanés, que se requiere de control sobre importadores, distribuidores, gasolineras, panaderías y generadores y medidas firmes contra los infractores.
También priorizar la entrega a hospitales, panaderías y molinos, así como coordinar la distribución a generadores privados, aunque con la condición de que respeten la tarifa impuesta por el Ministerio de Energía.
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