Según el ministro interino de Asuntos Sociales Ramzi Moucharafieh, se trata de un primer paso para frenar un programa de subsidios que costaba el Estado más de seis mil millones de dólares al año.
Ese ritmo de gastos agotó de manera considerable las reservas de divisas al punto que solo quedan en las arcas del Banco Central (Banque du Liban), un límite obligatorio de unos 14 mil millones.
La Comisión Económica y Social de la ONU para Asia Occidental (Cespao) calcula que 78 por ciento de los residentes en este país se hundieron por debajo de la línea de la pobreza.
Moucharafieh explicó que la tarjeta de racionamiento fue diseñada para llegar a los más necesitados y evitar el desperdicio.
Como respaldo en efectivo de ese documento, el Parlamento aprobó unos 556 millones para subsidiar a personas y no productos, una reducción ostensible respecto a políticas anteriores.
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