Críticos de ese movimiento consideran que también pudiera acarrear medidas coercitivas estadounidenses, a causa de que sobre Teherán y Damasco pesan sanciones de Washington.
Los vehículos entraron por el noreste libanés a través de la aldea de al-Ain, mientras los residentes agitaban banderas de la Resistencia islámica y vitoreaban su paso.
‘Gracias Irán. Gracias Assad, Siria’, decía una de las pancartas en alusión al presidente sirio, Bashar al-Assad.
El secretario general del Partido de Dios, Hassan Nasrallah, anunció el lunes último que un petrolero iraní atracó en el puerto sirio de Baniyas cargado con hidrocarburos y que con posterioridad llegaría por tierra a Líbano.
Washington reiteró que están vigentes las medidas de castigo para quienes compren petróleo iraní, aunque en este caso aún no expresó declaración alguna.
Líbano sufre una grave escasez de combustible como resultado de la cual la compañía estatal de electricidad solo ofrece una o dos horas de servicio al día.
El combustible traído por Hizbulah a este país con costas al mar Mediterráneo oriental, atenuará en primer lugar la carencia energética en hospitales, orfanatos, fuentes de agua y otros sectores sociales.
Tras esta primera entrega de hidrocarburos, Nasrallah adelantó que otros tres tanqueros iraníes se aprestan a realizar una travesía similar, con igual destino y objetivo.
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