Según la denuncia, la defensa del exgeneral, que era oficial de Inteligencia cuando se cometió el crimen, en la localidad de Castropampa, de la región andina de Ayacucho, pretendió que conste en actas que la víctima, Hugo Bustíos, no era periodista ni corresponsal de la revista Caretas.
La secretaria general de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), Zulema Laynez, consideró inaceptable la maniobra y dio fe de que Bustíos era corresponsal de la revista y presidente de la filial de la ANP de la provincia ayacuchana de Huanta.
‘Poner en cuestión la labor informativa de Bustíos más de tres décadas después, dice mucho de la desesperación de Urresti por defenderse de una acusación que lo compromete en un grave crimen de lesa humanidad’, añadió.
El asesinato fue cometido en el contexto de las operaciones contra el grupo armado Sendero Luminoso, entonces activo, y por el crimen fueron condenados dos oficiales de la base del Ejército de Castropampa y uno señaló a Urresti como uno de los autores.
‘Durante ese juicio, quedó probado que el móvil de este crimen fue acallar las denuncias de Bustíos sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por militares en Ayacucho’, recordó la Comisedh, que respalda a la familia de la víctima en el proceso.
La situación de Urresti se complicó recientemente, al revelar un reportaje de televisión, con videos y grabaciones de audio, que dos testigos de la defensa del exgeneral ofrecieron dinero a un testigo clave de la fiscalía para que no declare en el juicio.
El escándalo determinó la renuncia, por consideraciones éticas, de la abogada que durante varios años defendía al exgeneral, la que, asimismo, dijo que el soborno se intentó a sus espaldas.
El nuevo abogado pidió al tribunal que elimine de la lista de testigos de la defensa a Jorge Calvera autor del ofrecimiento de cinco mil dólares al campesino Jesús Gálvez para que no declare contra Urresti, y a Serapio Cárdenas, enlace entre Calvera y Gálvez.
La corte aceptó la solicitud pese a la protesta del fiscal y la parte civil, que señalaron que interrogar a Calvera y Cárdenas era importante porque su intento de soborno confirma una estrategia del acusado para silenciar y desacreditar a testigos adversos.
Según Comisedh, Urresti usó métodos similares en el primer proceso, iniciado en 2015 y del que salió absuelto por falta de pruebas, aunque la Corte Suprema, ante las irregularidades detectadas, ordenó un nuevo juicio actualmente en curso.
Urresti es candidato presidencial del grupo populista de derecha Podemos Perú, del que también es parlamentario.
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