Las medidas de confinamiento vigentes desde mediados de mayo no han podido cortar la actual oleada de la enfermedad, avivada por la variante Delta del SARS-CoV-2.
En la fecha el Ministerio de Salud también reportó 225 muertes, con lo que las víctimas mortales del virus desde su irrupción en el país hace más de un año y medio ascendieron a 13 mil 302.
Las complicaciones de la situación epidemiológica -factores políticos aparte- estuvieron entre las razones que hace dos días forzaron la renuncia del primer ministro Muhyiddin Yassin, aunque este, a pedidos del rey Abdullah de Pahang, se mantendrá en el cargo con carácter interino hasta que el Parlamento elija sucesor.
Según las autoridades sanitarias la tercera oleada de la enfermedad podría alcanzar su pico a mediados de septiembre, con hasta 25 mil casos por jornada.
Las esperanzas están depositadas en la campaña de vacunación, en marcha con fármacos de varios países. Casi un tercio de la población malasia recibió ya las dos dosis que completan la pauta inmunizante.
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