Con los de la fecha, el total de infectados con el SARS-CoV-2 ascendió a un millón 489 mil 460, el tercero mayor del sudeste asiático después de Indonesia y Filipinas.
Impulsada por la variante Delta del virus, la tercera oleada del mal precipitó a Malasia no solo a una compleja situación epidemiológica, sino también a una crisis política que el lunes provocó la dimisión del primer ministro Muhyiddin Yassin, acusado por la oposición de un mal manejo de la pandemia.
Este jueves el Ministerio de Salud también reportó 178 muertes, con lo que las victimas mortales de la enfermedad desde su irrupción en el país hace más de un año y medio ascendieron a 13 mil 480.
Según las autoridades sanitarias el actual rebrote podría alcanzar su pico a mediados de septiembre, con hasta 24 mil casos por jornada.
Las esperanzas están depositadas en la campaña de vacunación, en marcha con fármacos de varios países. Casi un tercio de la población malasia recibió ya las dos dosis que completan la pauta inmunizante.
mem/asg
















