En ese suburbio del noroeste de Chicago, el gobernante visitará el McHenry County College, donde hablará sobre el tema a los votantes, en lo que será su primera visita a esa urbe desde que llegó al cargo en enero.
Con un marcado objetivo electoral según expertos citados por medios de prensa, el periplo del gobernante marca un nuevo enfoque en las partes de la agenda económica de Biden que no entraron en el acuerdo de infraestructura bipartidista que el presidente firmó en junio.
En dicho objetivo se incluyen miles de millones de dólares en inversiones en carreteras y puentes, sistemas de tránsito y banda ancha.
Sin embargo, de acuerdo con la agencia Associated Press (AP) el monto constituye solo una fracción de los cuatro billones de dólares en gastos que Biden propuso como parte de un plan más amplio para revitalizar la economía e impulsar a la clase media.
El miércoles, el presidente demócrata destacará el resto, incluidos sus planes para invertir en programas de cuidado infantil y desarrollo de la fuerza laboral y proporcionar dos años de colegio comunitario gratuito, pre-kindergarten universal y licencia familiar y médica pagada.
El jefe de la Casa Blanca intentará argumentar cómo su gasto en la llamada infraestructura humana impulsaría la economía y destacará sus propuestas para establecer un estándar de energía limpia e invertir en atención domiciliaria para personas mayores y viviendas asequibles, señala AP.
Biden será recibido por la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, y el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, y se reunirá con la congresista demócrata Lauren Underwood, quien representa a ese distrito en la Cámara Baja.
Crystal Lake está en la circunscripción de Underwood, donde tuvo lugar una de las carreras más reñidas de la nación en las elecciones del año pasado, en la cual la legisladora derrotó con 50,6 por ciento de los votos al exsenador estatal Jim Oberweis, quien obtuvo el 49,3 por ciento de los sufragios.
Las actividades proselitistas de Biden sobre este tema están dirigidas a apoyar los planes del Partido Demócrata, a pesar de que tiene diferencias con sus correligionarios, cuyos líderes insisten en aprobar un plan de infraestructura de dos vías: en una está el acuerdo bipartidista que costaría aproximadamente 1,2 billones de dólares en ocho años con más de 570 mil millones en nuevos gastos.
En el segundo carril los del partido azul incluyen un proyecto de ley de varios billones de dólares que los demócratas planean usar bajo el procedimiento de reconciliación, lo que les permite eludir el obstruccionismo legislativo republicano.
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