Para el termómetro europeo no hay limitas en torno a Croacia. Plantarle cara a la archipoderosa canarinha de Brasil era una posibilidad vaticina. Hacerlo de un modo casi heroico y dejar en cuartos de final a los sudamericanos, resulta increíble.
Ante estos terremotos que estremecen con cierta frecuencia al balompié, no hay el más mínimo atisbo de lógica. Y si alguien lo duda, preguntarle a Rodrygo y Marquinho, los dos brasileños fallidos en la tanda de penaltis contra el crecido guardameta Dominik Livakovic.
Tampoco sería muy atinado decir que la garra de los neerlandeses hizo sufrir a Argentina y la obligó a la prórroga y otra tanda desde los 11 metros. Probablemente lo nunca visto, como un cobro a balón parado cerca del área en el minuto 11 de alargue.
Habrá que anotar el nombre de Wout Weghorst para los anales de la historia de las Copas FIFA. Salió de revulsivo en el segundo tiempo y logró un doblete, sobre todo el empate con la albiceleste cuando su compañero Teun Koopmeiners en lugar de disparar a puerta, filtró un pase que sorprendió a todos.
Weghorst aguantó la presión de la marca y de zurda logró la igualada, haciendo en ese momento insuficientes los buenos tantos de Lionel Messi de penal (73) y de Nauel Molina (35), también por un pase brillante de la Pulga.
Un partido rocambolesco, como lo fue el de Brasil, con la diferencia, muy notable, de que al cierre de la primera fecha de cuartos quedó un solo invitado sudamericano a semifinales, Argentina, ya citado con Croacia el martes 13.
Otros detalles, no menores, subrayan que la entrega y calidad de juego de los croatas demostró que su condición de subtitular mundial de Rusia 2018 no se la regaló nadie, y además de los veteranos Modric y Perisic, otros más jóvenes comienzan a brillar (Petkovic, Livakovic, Kovacic, Juranovic).
Y si encajó un gol de Brasil fue por un momento iluminado de Neymar y la asistencia de Paquetá. Sólo eso. Lo demás, ya se sabe, Livakovic es cosa seria bajo el arco y en eso de detener penales marcha líder en Qatar, con la competencia ahora del Dibu Martínez argentino.
Ya no están entre los supervivientes equipos a los que se le daba una vida más larga, como Alemania, Bélgica, España, Uruguay o Dinamarca, y en este grupo del luto, se añade inesperadamente Brasil.
Una final de Argentina ante un contrincante europeo parecería lo más probable, pero si un torneo dejó sensaciones de frustración para los adivinos es este.
Los tres restantes del Viejo Continente en la liza, sólo uno tiene opción de billete seguro hacia las semifinales, Francia o Inglaterra, en el choque de este sábado. El otro, Portugal, si bien parte de favorito, deberá sudar la camiseta para doblegar a los Leones del Atlas de Marruecos.
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