En realidad, el escenario para Les Bleus comienza a parecer más cosa de médiums que de médicos, con tres bajas ya confirmadas desde que comenzó el entrenamiento de la selección el pasado lunes, dos de estas en suelo galo, del defensor Presnel Kimpembe y el atacante Christopher Nkunku, y la otra aquí, nada más y nada menos que el flamante Balón de Oro Karim Benzema.
Lo de Camavinga (Real Madrid, 20 años recién cumplidos) no es en principio un problema serio, pero la directiva del equipo optó lógicamente por marginarlo en la cuarta jornada de práctica en tierras qataríes, donde el martes Francia comenzará frente a Australia, en el grupo D, su camino enfocada en retener la copa levantada hace cuatro años en Rusia.
Deschamps recibió desde antes de anunciar la lista de convocados la mala noticia de las ausencias de los estelares todoterrenos Paul Pogba y N’Golo Kanté, a quienes se sumaron Kimpembe, Nkunku y Benzema, sin olvidar que el zaguero central Raphael Varane sigue en duda para salir a la cancha, al menos de cara al primer partido.
El excampeón mundial con Les Bleus en 1998 ha tenido que ajustar sus planes en más de una ocasión, en un torneo que se pone cuesta arriba para los defensores del título y aspirantes a poner fin a seis décadas de sequía de dobletes, después del conseguido por el Brasil de Pelé en Suecia-1958 y Chile-1962.
En la rueda de prensa diaria, Camavinga había mostrado hoy satisfacción por el llamado de Deschamps a la selección, reconociendo que en los últimos encuentros no estuvo bien.
Respecto a la salida por lesión de Benzema, confirmada anoche, el técnico descartó sustituirlo, por lo que Francia enfrentará el mundial qatarí con 25 futbolistas.
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