Los ingleses, inventores del balompié, van muy bien por arriba, un sello que por décadas ha marcado el juego de la selección de Los Tres Leones, mientras los franceses tienen gratos recuerdos de este estilo así que esta noche en el estadio Al Bayt de la norteña y costera Jor veremos más de un pelotazo, sin que ello opaque las rápidas transiciones y la exquisita clase de varios de los protagonistas del partido.
El cobro de tiros de esquina y de faltas representa un ambiente cómodo y conocido para jugadores que son verdaderas torres inglesas, en particular el defensor central Harry Maguire (un metro y 94 centímetros) y el goleador Harry Kane (1,88).
Les Bleus también tienen lo suyo, y que mejor prueba que los triunfos en la semifinal del pasado mundial Rusia-2018 sobre Bélgica (1-0), gracias al cabezazo del aquí ausente Samuel Umtiti, y en los cuartos sobre Uruguay (2-0), choque inaugurado en la pizarra por un testarazo de Raphael Varane, el más experimentado zaguero galo en Qatar.
El técnico de Francia, Didier Deschamps, apuesta por el toque, la calidad y la velocidad de futbolistas como Kylian Mbappé, Antoine Griezmann y Ousmane Dembélé, pero sabe que no puede ignorar el fútbol aéreo.
Por eso, la víspera su selección priorizó en el último entrenamiento de cara al duelo que cierra la fase de cuartos los ensayos de jugadas de balón parado, defensivas y ofensivas, antes que los penaltis, pese a que estos fueron los encargados de definir ayer los cruces Croacia-Brasil y Argentina-Países Bajos, a favor de los primeros.
Los ingleses son muy buenos en la transición, pero no es esta su única cualidad, tienen la capacidad de marcar goles y de los balones parados, comentó a la prensa Deschamps este viernes en la conferencia previa al partido.
Por su parte, el arquero y capitán francés, Hugo Lloris, destacó la efectividad del contrario en las jugadas aéreas y reconoció que Les Bleus deberán estar muy atentos en las mismas.
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